Los resultados del informe PISA 2025 revelan una preocupante realidad para la educación en Argentina: mientras los puntajes en Matemática, Lectura y Ciencias cayeron por debajo de los niveles de 2018 y 2022, el uso de herramientas de inteligencia artificial se consolidó entre los estudiantes.

Aunque la evaluación aclara que no es posible establecer una relación de causa y efecto directa entre el uso de la IA y el deterioro de los aprendizajes, el informe señala que el 52 % de los adolescentes de 15 años utiliza chatbots para estudiar al menos una vez por semana, situando al país por encima del promedio de la OCDE en tareas como resumir textos, buscar información inicial y elaborar trabajos escritos.

El análisis advierte que la baja en el rendimiento responde a una tendencia previa que excede la aparición de las tecnologías generativas, con apenas un 24 % de los alumnos alcanzando el nivel mínimo en Matemática y cerca del 40 % en Lectura y Ciencias.

En este escenario, la incorporación de la inteligencia artificial plantea una paradoja pedagógica: mientras puede actuar como un soporte educativo, también corre el riesgo de sustituir los procesos cognitivos fundamentales para la comprensión lectora y la resolución de problemas si la actividad escolar no se reestructura en torno a un pensamiento críticö sobre los contenidos generados.

A este panorama se suma el impacto de los dispositivos digitales en el aula, donde los estudiantes argentinos reportan un uso recreativo superior a la media internacional y un 55 % señala que las pantallas generan distracciones frecuentes durante las clases.

A pesar de que los alumnos perciben un alto compromiso y apoyo por parte de los docentes, persisten factores de desorden y ruido que interrumpe la dinámica escolar. En conjunto, el informe PISA 2025 sugiere que el debate central no reside en prohibïr o permitir la IA, sino en definir qué competencias intelectuales deben ser preservadas en el proceso de enseñanza.

Foto cortesía Envato

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