Por más de 3.500 años la pimienta ha sido protagonista en la gastronomía mundial y ha representado algo más que una simple especia en la mesa. La ciencia actual analiza sus verdaderas propiedades medicinales, replanteando su prestigio tradicional, según National Geographic.
La pimienta, el fruto de la planta Piper nigrum, contiene piperina, un compuesto estudiado por sus posibles efectos en la digestión y propiedades antiinflamatorias. Sin embargo, la evidencia científica sólida solo existe para dosis farmacológicas específicas. Aunque la cultura popular la considera un remedio desde hace siglos, la mayoría de esos beneficios no están comprobados para el consumo habitual ni justifican su uso como tratamiento médico.
Durante siglos, la pimienta se empleó en la medicina tradicional para tratar problemas desde dolores musculares hasta dificultades digestivas. Incluso Plinio el Viejo registró, en la Roma clásica, el elevado precio y la relevancia social de esta especia. Según National Geographic, la piperina pura muestra efecto antiinflamatorio, fomenta la digestión, facilita la absorción de vitaminas y minerales, y exhibe actividad antibâcteriana y antimicótica.
También se investigan posibles usos ante cáncër y enfêrmêdades metabólicas. Sin embargo, estos estudios emplean sustancias refinadas en dosis controladas, no pimienta en polvo. El reportaje subraya que, aunque la pimienta haya integrado la medicina tradicional, “la especia en sí no es un medicamento” y no debe usarse para tratar enfermedades. Los efectos de laboratorio no son extrapolables al consümo cotidiano, donde las cantidades son mucho mënores.
Con información de: El Tiempo









