Rosalía pisó suelo argentino este jueves para presentar su Lux Tour en un ambiente caldeado por la controversïa. La tensïón se desató en las redes sociales luego de que la artista española reposteara una publicación de la influencer Mia Khalifa que tildaba de «perlas» a los futbolistas de la selección albiceleste. Aunque la intérprete de Motomami pidió disculpas rápidamente asegurando que se trató de un error involuntario al fijarse solo en la música y no en el texto, el tropiezo digital desencadenó un aluvión de críticâs y âmenazas de boicot.

El incïdente escaló a gran velocidad impulsado por los algoritmos y la cultura de la cancelación, derivando en desinformación y brömas mediáticas. En las plataformas circularon fälsas agendas de la cantante, ofertas engañösas de comercios que prometían descuentos a cambio de boletos devueltos, e incluso personalidades del espectáculo ironizaron con suspender entrevistas inexistentes. No obstante, la furia de las redes sociales no se tradujo en un impacto real en las taquillas: la productora del evento confirmó que las solicitudes de reembolso no alcanzaron ni el 1 % de las 50.000 entradas vendidas.

La tënsión rebasó el plano digital e impactó el ámbito político, con declaraciones del canciller Pablo Quirno y la emisión de un decreto presidencial sobre la conducta de extranjeros en el país. Sin embargo, la comunidad musical no tardó en salir al paso; figuras locales como la cantante Lali Espósito defendieron a la española recordando su historial de respeto hacia la cultura argentina y cuestionando el alcance real de la «cancelación» frente a un espectáculo que mantiene cuatro fechas consecutivas totalmente agotadas en el Movistar Arena.

Entre el público, los sentimientos sobre el episodio son diversos pero mayoritariamente comprensivos. Mientras que algunas asistentes expresaron mölestia al sentir que la publicación formaba parte de una narrativa críticä contra el país, la gran mayoría de sus seguidoras atribuye el revuelo a una exageración propia de las redes. Fanáticas que han viajado miles de kilómetros para verla aseguran que la conexión de la artista con el público argentino sigue intacta y ven el episodio como una muestra de cómo el odio se monetiza en las plataformas digitales.

Ajeno al ruidö mediático, el fandom de la cantante ya se organiza para los conciertos en Buenos Aires preparando pancartas, atuendos temáticos e incluso rebautizándose con ironía como «perlitas». Las seguidoras confían en que Rosalía abordará el tema directamente en el escenario para dar la vuelta a la página, priorizando la música y el histórico vínculo que une a la artista con la capital argentina por encima de la controversïa digital.

Con información de: Globovision

Foto cortesía de: AFP

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