La producción de azúcar en la Unión Europea y el Reino Unido caerá este año hasta los 15 millones de toneladas, alcanzando su nivel más bajo desde 2015. Las proyecciones oscilan entre los 14,7 millones de toneladas previstos por Covrig Analytics y los 14,1 millones calculados por la Comisión Europea, organismo que ya redujo en un 7% el rendimiento estimado de la remolacha azucarera por el severo impacto del calor estival.

El descenso responde tanto a factores climáticos como a decisiones del mercado. Las persistentes olas de calor redujeron la productividad de la siembra, mientras que los agricultores optaron por cultivar menos hectáreas por segundo año consecutivo tras dos cosechas récord que generaron sobreoferta y desplomaron los precios. Esta contracción golpeä con fuerza a potencias del sector como Francia, que prevé una baja del 13% en su producción, y Polonia, que estima una reducción del 18%.

Las perspectivas meteorológicas de sequía continuada amenazan con empeorar la cosecha europea, situando al mercado en un escenario crítico. A esta menor oferta regional se suma la amenaza del fenómeno de El Niño sobre los cultivos de caña de azúcar en productores clave como India y Tailandia, un escenario que lleva a los analistas a advertir sobre una posible escasez mundial de azúcar durante el primer semestre del próximo año.

La incertidumbre ya impacta los mercados internacionales con un alza en las cotizaciones. Desde principios de agosto, los contratos futuros del azúcar han registrado subidas del 6,5% en la bolsa de Londres y del 7,7% en Nueva York, reflejando la presión de los operadores ante el inminente riesgø de un déficit global de suministros.

Foto cortesía Envato

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