La Unión Europea (UE) aprovechó la plataforma de la COP30 en Belém para abogar por la imposición amplia de un precio al carbono a nivel mundial. Esta declaración es una respuesta directa e implícita a la creciente controversia y críticas internacionales, especialmente de China y otros países, dirigidas contra su propio impuesto al carbono en las fronteras.
La tarificación del carbono, según la UE, es una medida crucial que debe ser adoptada por el mayor número de naciones posible para combatir eficazmente la crisis climática global. El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea, se covnrtió en uno de los principales puntos de fricción en las negociaciones climáticas de la ONU que se celebran actualmente en Brasil.
El Comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, fue enfático al declarar que la tarificación del carbono «es algo que debemos perseguir con el mayor número posible de países y lo antes posible». Esta postura subraya la firme creencia de la UE en la necesidad de incorporar los costos ambientales en el comercio internacional. El CBAM, a menudo denominado «impuesto sobre el carbono» a las importaciones, está actualmente en fase de prueba desde 2023.
Su diseño se centra en productos que generan altas emisiones de carbono durante su producción, como el acero, el aluminio, el cemento, la electricidad, los fertilizantes y el hidrógeno. Este mecanismo tiene como objetivo nivelar las condiciones para las industrias europeas, que ya están sujetas a estrictas y costosas normativas de emisiones dentro del bloque comunitario.
Con información de: DW
Foto: Nicolas Tucat / AFP









