Durante muchos años, la forma más tradicional de colocar las neveras en la cocina fue incrustándolas en un hueco entre los muebles, acompañadas por paneles laterales y alacenas en la parte superior. Sin embargo, este diseño comenzó a perder terreno y es reemplazado por una alternativa más moderna, práctica y que ayuda a aprovechar mejor el espacio disponible.
Ahora, son las neveras integradas, una variante minimalista y moderna que se popularizó en el último tiempo. Esta opción consiste en ocultar el electrodoméstico detrás de paneles iguales al resto de los muebles, lo que optimiza el espacio visual y genera una sensación de continuidad y uniformidad en toda la cocina.

Además de tener un diseño más moderno, este formato destaca por aportar una mayor flexibilidad a la hora de diseñar la cocina. Como forma parte del mobiliario, permite mantener una estética uniforme y facilita la integración de todos los elementos del ambiente en un mismo diseño. El crecimiento de esta tendencia también se ve influenciado por los estilos de decoración modernos. El minimalismo y el diseño escandinavo, por ejemplo, priorizan ambientes despejados, con pocas interrupciones visuales.
En ese sentido, estas neveras integradas aparecen como una solución perfecta. Al quedar ocultas, la cocina se percibe como un espacio organizado, elegante y más limpio que con las versiones incrustadas. Así, aunque durante años las neveras incrustadas fueron la opción más elegida, poco a poco empiezan a perder terreno frente a las integradas. Esta alternativa destaca por su diseño moderno, su capacidad para integrarse al mobiliario y por generar una mayor sensación de amplitud y orden en la cocina.

Con información de: La Vanguardia









