El frisson es una reacción física y emocional que algunas personas experimentan cuando escuchan música. Se manifiesta como piel de gallina, escalofríos o un cosquilleo que recorre la espalda.
Según estudios de neurociencia, esto ocurre cuando el cerebro detecta un pico emocional inesperado, como un cambio de tonalidad, un drop potente, la entrada de un coro o una interpretación vocal muy intensa.
Cuando sucede, el cerebro activa el sistema de recompensa, liberando dopamina, el mismo neurotransmisor asociado al placer, la motivación e incluso a algunas experiencias adictivas.
Por eso la música puede sentirse tan poderosa. Investigaciones también han mostrado que las personas que experimentan frisson con más frecuencia suelen tener mayor apertura a nuevas experiencias y una sensibilidad más alta hacia el arte, lo que hace que vivan la música de una forma más profunda y emocional.
Con información de: Los40









