Este truco simple utiliza ingredientes comunes, sal gruesa y bicarbonato de sodio, disueltos en agua tibia para crear un baño de pies que elimina bacterias y hongos, cømbate el mal olør y deja la piel más suave. Expertos señalan que ambos elementos pueden ayudar a mantener los pies limpios y frescos, especialmente después de usar calzado cerrado durante muchas horas.
Además de su acción antiséptica y desodorante natural, la combinación funciona como un exfoliante suave, removiendo células müërtas y ablandando durezas en áreas como los talones. Sumergir los pies en esta mezcla también puede aliviar el cansancio y la hinchazón, favoreciendo la circulación y proporcionando una sensación de relajación tras un día largo.
Para prepararlo en casa, se recomienda disolver aproximadamente dos cucharadas de sal gruesa y dos de bicarbonato de sodio en agua tibia (15–20 minutos de remojo), repetir la práctica una o dos veces por semana y, al finalizar, hidratar los pies para sellar los beneficios. Aunque es seguro para la mayoría, quienes tienen piel muy sensible, heridas abiertas o problemas circulatorios deberían consultar con un profesional antes de usarlo.
Con información de: TN









