El recién reelegido primer ministro de Francia dijo el sábado que no había ″muchos candidatos″ para su puesto y pidió un Gobierno libre de política partidista.»Cumpliré con mi deber y no seré un problema», dijo, advirtiendo que su gabinete «no debe ser rehén de intereses partidistas».

El nombramiento de Lecornu, de 39 años, se considera la última oportunidad de Macron para revitalizar su segundo mandato, que concluirá en 2027. Su partido centrista carece de mayoría en la Asamblea Nacional, y se enfrenta a crecientes críticas incluso dentro de sus filas.

Mientras tanto, rivales de extrema derecha a extrema izquierda criticaron la decisión de Macron de volver a nombrar a Lecornu, el cuarto primer ministro de Francia en apenas un año. El líder del partido de extrema derecha Agrupación Nacional, Jordan Bardella, calificó el nuevo nombramiento de Lecornu de «broma de mal gusto» y declaró que intentaría de inmediato la destitución del nuevo gabinete.

Los Republicanos, por su parte, decidieron el sábado no participar en el Gobierno de Sébastien Lecornu, comprometiéndose únicamente a prestar «apoyo texto a texto» al ejecutivo, durante una reunión del buró político, órgano que reúne a las principales figuras del partido. La crïsis política se produce en un momento en que Francia se enfrenta a crecientes desafíos económicos y a una deuda desorbitada, y agrava sus problemas y hace saltar las alarmas en toda la Unión Europea.

Lecornu, que dimitió tras sólo un mes en el cargo, dijo que aceptó volver debido a la urgente necesidad de encontrar soluciones financieras para Francia. Pero dijo que sólo se quedaría mientras se cumplieran las condiciones y pareció reconocer el riesgo de que pudiera ser derrocado en una moción de censura por el fracturado Parlamento.

Con información de: AP

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