Durante el rezo del Ángelus celebrado este domingo desde la ventana del Palacio Apostólico, León XIV recordó a los fieles congregados en la plaza de San Pedro que «la viña que hay que cultivar con justicia es la Iglesia, que construimos o dañamos con nuestras decisiones». La reflexión coincidió con la conmemoración de san Francisco de Asís en el octavo centenario de su muerte, a quien presentó como un ejemplo de reforma institucional que inicia desde la propia transformación personal.  

Al abordar la parábola de los viñadores homicidas, la máxima autoridad de la Iglesia católica reflexionó sobre el rechazo, la violencia y la capacidad divina para transformar lo que socialmente ha sido apartado. En su mensaje, enfatizó que «precisamente lo descartado se convierte en el fundamento que lo sostiene todo», destacando el valor integrador de la fe frente a las dinámicas de exclusión.  

El Sumo Pontífice resumió la idea central de su alocución ante la multitud reunida en la Santa Sede proclamando que «¡Dios nunca desecha nuestra vida!». Con esta exhortación, hizo un llamado a la comunidad creyente a asumir un compromiso ético y coherente en las acciones cotidianas dentro y fuera de la institución eclesiástica.  

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto Cortesía Shutterstock

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