¿Te has sentido de mal genio después de hablar con alguien estresado o negativo? No es casualidad. La ciencia lo confirma: lo negativo se pega. Las neuronas espejo de tu cerebro replican inconscientemente las emociones de quienes te rodean. Así como una risa puede contagiarse, el mal humor, la ansiedad o el estrés también se propagan silenciosamente.
El contagio emocional no es una idea nueva, pero estudios recientes han demostrado que lo negativo se pega con más fuerza que lo positivo. Las emociones negativas como el miedo, la ira o la tristeza activan zonas profundas del cerebro como la amígdala, encargada de la respuesta al peligro. Esto nos pone en estado de alerta, incluso si no somos conscientes del origen.
Por eso, cuando pasas mucho tiempo con alguien que está constantemente quejándose o reaccionando con hostilidad, tu cuerpo lo siente. Sube el nivel de cortisol, te pones tenso, y sin quererlo, el mal humor se vuelve parte de tu día.
Las neuronas espejo: un mecanismo empático que puede jugar en tu contra
Las neuronas espejo nos permiten empatizar, entender lo que otros sienten y conectarnos emocionalmente. Pero también nos hacen vulnerables al estrés social. Si alguien a tu alrededor está en pánico, es probable que empieces a sentir ansiedad tú también, aunque tu día iba bien.
Este tipo de reacciones se da especialmente en entornos donde hay poco descanso emocional: oficinas tóxicas, familias conflictivas o relaciones donde una persona constantemente impone su estado emocional sobre los demás.
Protege tu bienestar emocional
Saber que lo negativo se pega es clave para cuidar tu salud mental. Estas son algunas estrategias recomendadas por expertos:
Rodéate de personas que regulan bien sus emociones.
Practica el mindfulness para reconocer cuáles emociones son tuyas y cuáles no.
Aprende a poner límites cuando alguien descarga su estrés social sobre ti.
Con información de: qpasamag









