La calidad del sueño no depende solo de acostarse temprano o apagar el celular; lo que se consume antes de dormir también puede marcar la diferencia. Algunos alimentos contienen nutrientes que favorecen la relajación, regulan las hormonas del descanso y facilitan un sueño más profundo y reparador.

Por ejemplo, las cerezas ayudan a incrementar la melatonina natural, la hormona que controla el ciclo del sueño, lo que permite descansar mejor durante la noche. De manera similar, el kiwi favorece la producción de serotonina, ayudando a dormirse más rápido y mantener un sueño estable.

Otras opciones nutritivas incluyen la sandía, que hidrata profundamente el cuerpo y contribuye a la limpieza natural durante la noche, y la avena, que aporta carbohidratos complejos y melatonina para potenciar la producción de serotonina y favorecer un descanso continuo.

El chocolate negro, en pequeñas cantidades y bajo en cafeína, suministra magnesio y precursores de serotonina que promueven la relajación. Las almendras ayudan a relajar los músculos y estabilizar el azúcar en la sangre, mientras que las nueces, por su contenido de melatonina y grasas saludables, apoyan el equilibrio hormonal y un sueño más profundo.

Finalmente, una taza de té de manzanilla aporta apigenina, un antioxidante que actúa sobre receptores cerebrales para reducir la ansiedad y preparar al cuerpo para el descanso. Incorporar estos alimentos de manera moderada antes de dormir puede ser una estrategia sencilla para mejorar la calidad del sueño y despertar más revitalizado.

Con información de: @alex_cifuentesfit

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