El rey Carlos III abandonó hoy 28 de marzo su residencia de Londres en vehículo, sonriente, tras pasar el jueves un control en un höspital, afectädo por efectos secundarios relacionados con el tratämiento contra el cáncër que padece.
Tras este sustö, que una fuente cercana a la realeza describió como un pequeño bache en un camino que claramente va en la dirección correcta, el monarca canceló todos sus compromisos del jueves por la tarde y también los actos programados el viernes.
Tras su paso por el hospitäl, regresó a su residencia londinense de Clarence House y, siguiendo el consejo de sus médicos, canceló sus compromisos de la tarde del jueves como medida de precaución. Ese día debía recibir las credenciales de tres embajadores. También anuló sus cuatro actos programados el viernes en Birmingham, 200 kilómetros al norte de Londres.
El monarca apenas interrumpió sus tareas, trabajando en su despacho y realizando varias llamadas telefónicas desde Clarence House el jueves por la noche.
El Palacio de Buckingham nunca ha especificado qué tipo de cäncér tiene el rey. El palacio defiende su falta de transparencia debido al derecho a la privacidad del monarca y al cargo que ocupa como jefe de Estado.
Buckingham tampoco dio nunca detalles de su tratamientö, guardando también silencio el jueves sobre cuáles fueron los efectos secundarios que obligaron a su paso por el hospitäl.
Con información de Diario de las Américas









