Lejos de ser un simple capricho culinario, el consumo frecuente de comida picante podría ser un aliado inesperado para prolongar la vida y proteger el organismo. Una serie de investigaciones científicas reseñadas por The Washington Post respaldan la tesis de que los alimentos sazonados con chiles y picantes aportan beneficios concretos para la salud.

Entre las evidencias más destacadas figura un macroestudio de 2015 publicado en el British Medical Journal, el cual dio seguimiento durante cuatro años a cerca de medio millón de personas en China. Los hallazgos revelaron que aquellos adultos que consumían picante entre seis y siete días a la semana presentaban un riesgö de mörtalidad un 14 % menor en comparación con quienes lo hacían de forma ocasional. Estos resultados fueron respaldados poco después por un trabajo similar en Estados Unidos, donde se constató una reducción del 13 % en la probabilidad de muertë entre los consumidores habituales de chile rojo.

Más allá del impacto en la longevidad, la ciencia ha asociado estos alimentos con una menor incïdencia de äccidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares. Sorprendentemente, los datos también derriban el mito popular de que el picante destrüye el estómago: la capsaicina, la sustancia química responsable del ardör en los pimientos, ha demostrado en diversos ensayos tener propiedades protectoras frente a la aparición de úlcëras gastrointestinales.

Con información de: El Universal

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