Investigaciones de la Universidad de Washington demostraron que los cuervos pueden reconocer y recordar rostros humanos durante años, incluso después de un solo encuentro negativo.
Los estudios revelan que no guardan el rencor solo para ellos: los cuervos enseñan a sus crías y a otros miembros del grupo a identificar a las personas que consideran una amenaza. Este aprendizaje se transmite de forma social, creando una memoria colectiva dentro de la manada.
Este comportamiento es un ejemplo de transmisión cultural en animales, una capacidad cognitiva avanzada que antes se creía exclusiva de los humanos y algunos primates. En pocas palabras, si un cuervo te identifica como pelïgro, puede convertirte en «enemigo público» por generaciones.
Con información de: UPSOmedia









