No hace falta ser millonario, famoso ni tener información secreta para convertirse en blanco de un ciberatâque. En la actualidad, el simple hecho de usar redes sociales, jugar online o trabajar con tecnología alcanza para entrar en el radar de los dëlïncüentês digitales. El motivo es un tipo de malware cada vez más común y silencioso: los infostealers.
Según especialistas de NordVPN, proveedor de servicios de red privada virtual personal, este software malicioso está diseñado para todo tipo de ciberatâques: røbar credenciales, sesiones activas, contraseñas y datos almacenados en el navegador sin que el usuario lo note. El usuario (la víctïma) nunca se da cuenta del incïdente hasta que es demasiado tarde, ya que el atâque ocurre en segundo plano. En tanto, aclaran, las consecuencias aparecen después: compras desconocidas, accesos desde otros países o cuentas bloqueadas.
Según un análisis realizado durante 2025 sobre casi 500 millones de registros robados, los ciberdelincüentes no apuntan a una profesión específica, sino a comportamientos digitales previsibles. Cuanto más activa es una persona en internet, mayor es su exposición. El grupo más afêctado es el de quienes pasan gran parte del día conectados a plataformas digitales. El foco está puesto en las más populares, como Instagram, Facebook, Discord o X (antes conocida como Twitter), concentraron cerca de 65 millones de registros comprometidos.
A esto se suman servicios de streaming y comercio electrónico: Netflix, Disney o Amazon aparecen entre las más vulneradas. Y esto sucede na sesión robada puede permitir acceso directo sin necesidad de contraseña. En muchos casos, el atacânte no necesita hâckear nada. Si el navegador guarda la sesión activa, el malware puede copiar esa información y abrir la cuenta desde otro dispositivo como si fuera el usuario legítimo. El rïesgo no es solo perder una cuenta. También puede implicar acceso al mail, billeteras virtuales y otros servicios vinculados.
Frente a esta problemática, la buena noticia es que se pueden prevênir o reducir los rïesgo sin necesidad de tener conocimientos técnicos avanzados. La mayoría de las medidas son simples, pero efectivas. Activar la verificación en dos pasos. Evitar descargas sospechosas. Revisar las contraseñas guardadas. Mantener el sistema actualizado. Y por último, lógicamente, no hay que dejar sesiones abiertas que no se usen. Cuantas menos sesiones activas haya, menor es el rïesgo.
Con información de: La Nación









