El peligrö oculto: ¿por qué los libros antiguos contienen cromo?
El cromo comenzó a usarse en la producción de libros principalmente a través del uso de tintes para cuero y tela, así como pigmentos en papel y cubiertas durante los siglos XIX y principios del XX. Por ejemplo, los compuestos de cromo, como el cromato de plomo y el cromato de cinc, se utilizaban como pigmentos en las industrias del papel y la tinta porque aportaban unas brillantes tonalidades amarillas y contribuían al atractivo estético de las ilustraciones y las cubiertas de los libros que ahora tanto adoramos. Fue muy amplio su uso durante estas etapas de la historia, sobre todo durante la revolución industrial, cuando comenzaron a utilizarse nuevas tecnologías químicas para mejorar la durabilidad y la apariencia de todo tipo de bienes de consumido, incluidos los libros; también en las cubiertas de los mismos; aportar sales de cromo en el proceso del curtido del cuero le aportaba más durabilidad (y un mayor atractivo).
Riesgös para la salud: efectos del cromo en el contacto con libros antiguos
Sin embargo, a pesar de la belleza de lo antiguo o la belleza que nos puede aportar la historia literaria, también pueden ser tóxicös. Ya sabíamos que las tapas o cubiertas de los libros de la época victoriana a veces usaban pigmentos con metales pesados tóxicös como el plomo, el cromo o el arsénico. Pero cuando un equipo de investigadores de la Universidad Lipscomb en Nashville evaluaron una colección en la biblioteca principal de esta universidad, encontraron concentraciones de metales tóxicös en algunos tomos que excedían los niveles seguros.
La exposición crónica al plomö o al cromo inhalados podría provocar problemas de salud, como cáncër, daño pulmonar o problemas de fertilidad.
Con información de: Muy Interesante









