En el centro de Londres, una catedral abandonada se ha convertido en el hogar temporal de varias personas en los últimos dos años. A través de un ventanal decorado con fragmentos de cobre y azul, la imagen de Jesucristo ilumina la habitación donde han vivido un electricista, un ingeniero de sonido y un periodista. Cada uno de ellos ha pagado una cuota mensual para residir en las antiguas dependencias del sacerdote.
Este peculiar modelo de vivienda es gestionado por Live-in Guardians, una empresa que encuentra inquilinos para propiedades en desuso, como escuelas, bibliotecas y pubs en todo el Reino Unido. A diferencia del alquiler convencional, los residentes, conocidos como «guardianes de la propiedad», pagan una cuota fija más baja que el precio promedio de la zona, lo que les permite acceder a espacios inusuales a un costo reducido.
La demanda por este tipo de vivienda ha crecido significativamente en los últimos años. Según Arthur Duke, fundador y director general de Live-in Guardians, cada vez más personas entre los 30 y 40 años están interesadas en este modelo. La posibilidad de vivir en lugares históricos o poco convencionales ha despertado el interés de muchos inquilinos.
Duke atribuye este auge a la crisis del costo de vida, que ha llevado a muchas personas a buscar alternativas más asequibles para residir en ciudades costosas como Londres. Con el aumento de solicitudes, la tendencia de los guardianes de la propiedad podría expandirse aún más, ofreciendo una solución innovadora al problema de la vivienda en el Reino Unido.









