Tras más de un cuarto de siglo de complejas negociaciones, Bruselas cerró formalmente el ambicioso acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en enero de 2026. Este tratado histórico busca establecer una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, integrando a los países de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay con el bloque europeo.
Sin embargo, el Parlamento Europeo remitió el texto al máximo tribunal de la Unión Europea para que dictamine sobre la legalidad del pacto antes de su implementación definitiva. El acuerdo contempla la eliminación de aranceles para más del 90 % del comercio bilateral, lo que representa un mercado de más de 700 millones de consumidores y el 30 % del PIB mundial.
Mientras que sectores como el automotriz, el vitivinícola y el lácteo europeo verán facilitadas sus exportaciones, el pacto también abre las puertas a la entrada de productos sudamericanos como carne de vacuno, soja y azúcar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha instado a trabajar con celeridad para que ciudadanos y empresas comiencen a percibir los beneficios económicos de forma inmediata.
A pesar del optimismo de la Comisión, el pacto enfrênta una fuêrte resistencia interna en Europa, con Francia liderando la oposición debido al temor de que el sector agrícola local se vea perjudicado por la competencia sudamericana. Para oficializar el avance, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, mantendrán encuentros virtuales con los líderes de las naciones del Mercosur.
Con información de: DW
Foto: Valerio Rosati/Zoonar/Picture Alliance









