A la hora de preparar un asado, han surgido distintos métodos caseros para mejorar la cocción y el estado de la parrilla antes de colocar la carne. Uno de los más recientes y populares consiste en frotar un cubo de hielo sobre los fierros calientes, una práctica que ha ganado difusión por sus efectos prácticos en la limpieza y el rendimiento de la parrilla.
El procedimiento se realiza cuando la parrilla ya está caliente. El hielo entra en contacto con el metal y provoca un choque térmico inmediato que ayuda a despegar restos de grasa, ceniza y suciedad acumulada de usos anteriores. Este efecto facilita la limpieza sin necesidad de raspar con fuerza ni usar productos químicos.
Además, al derretirse rápidamente, el hielo genera vapor, lo que contribuye a aflojar los residuos adheridos y deja la superficie más preparada para la cocción. Este proceso también ayuda a reducir la presencia de restos quemados que podrían alterar el sabor de la carne durante el asado.
Otro de los beneficios señalados es que una parrilla más limpia y uniforme disminuye las probabilidades de que la carne se adhiera a los fierros en el primer contacto, lo que mejora la cocción inicial y el sellado de los cortes.
Sin embargo, los especialistas recomiendan usar esta técnica con moderación, ya que un exceso de hielo puede enfriar demasiado la parrilla y afectar la temperatura ideal de cocción. Por ello, se trata de un método complementario dentro de la limpieza previa, no un sustituto del mantenimiento profundo.
Con información de: TN









