El vínculo con quien te dio la vida no termina al nacer. La ciencia lo conoce como microquimerismo materno: durante el embarazo, células de la madre atraviesan la placenta y se integran en el cuerpo del hijo.
Lo más sorprendente es que no desaparecen. Pueden permanecer durante años formando parte de distintos tejidos, incluyendo el sistema inmunológico. Estas células participan en procesos del cuerpo como la respuesta ante infecciones y la regulación de ciertas funciones biológicas.
Además, la lactancia continúa ese intercambio, aportando componentes inmunológicos que ayudan a fortalecer las defensas desde etapas tempranas. No es solo un vínculo emocional, también es una conexión biológica real que la ciencia sigue estudiando.
Con información: Mufalsa









