Las prácticas afectivas y de amistad entre los nïños no son democráticas y les resulta muy difícil reconocer que pueden «enamorarse o incluso convertirse en mejores amigos» de cualquiera, independientemente de su edad, sexo, actividades recreativas favoritas o apariencia. Haciéndose eco de un estudio de titulado ‘Enemistades infantiles. Expresión temprana de las distancias sociales’, abordaban este tema con datos.
Como en la edad adulta, la figura del alter ego está muy presente en el análisis de la sociabilidad infantil, concluyendo que los pequeños establecen vínculos con otros que se parecen a ellos, sobre todo en aspectos principales que los distinguen y jerarquizan, siendo los centrales el sexo y la edad. Estas condiciones parecen necesarias para la formación de los vínculos afectivos entre los nïños.
Si una de ellas falta es muy complicado que se desarrolle una verdadera amistad cuando se es pequeño, y mucho menos la «mejor amistad». Les es difícil hacerse amigos de otro niño que no comparte los mismos gustos, los mismos juegos y las mismas actividades. Pero si se consigue encontrar esas grandes amistades, estas pueden durar para toda la vida, porque aunque esta te aleje regularmente hay algo que te atrae una vez que volvéis a hablar o encontraros, siendo muy difícil terminar de dejar ir.
Con información de: Cadena Ser









