En el otoño de 2024 un joven de origen suizo llamado Luka Krizanac, de 28 años, se despertó en una cama de h0spital en Pensilvania, Estados Unidos, después una c0mpleja 0perăción en sus manos.

«Mira mis manos, mira que hermosas son», cuenta que dijo al recuperar la conciencia, según le relató más tarde su enfermera.

«Puede parecer superficial porque la usamos para describir cosas estéticas pero, para mí, engloba un sentimiento de plenitud», asegura Luka krizanac.

«Fue un momento tan lleno de alegría, que es difícil compararlo con cualquier otra cosa que haya experimentado en mi vida».

Y es que esas manos que observaba con tanta atención no eran aquellas con las que había nacido: eran el resultado de un exitoso doble trăsplantĕ que recibió 17 años después de haber perdido sus propias ĕxtremidădes.

En el otoño de 2024, Krizanac recibió el don de unas nuevas manos en Penn Medicine . Mucho antes de recuperar la sensibilidad o la funcionalidad de las nuevas extremidades, comentó, comenzó a sentirse como un ser humano completo.  

El director del Programa de Trasplante de Mano de Penn y cirujano plástico y ortopédico L. Scott Levin, MD , junto con el cirujano plástico Benjamin Chang, MD , codirector del programa, trabajaron con cuatro equipos quirúrgicos durante más de 10 horas en el Hospital de la Universidad de Pensilvania para conectar los antebrazos y las manos de los donantes a los brazos superiores de Krizanac.  

Krizanac fue el primer receptor de trasplante bilateral de mano y antebrazo de Penn Medicine desde antes de la pandemia de COVID y el primero en los EE. UU. desde 2021. El suyo fue el quinto trasplante de este tipo realizado por el equipo de alotrasplante compuesto vascularizado dirigido por Levin y Chang.

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