La expectativa por el Miss Universe 2025 alcanza un nuevo nivel gracias a la revelación de la corona Lumière de l’Infini, una pieza que ha revolucionado el concurso incluso antes de la noche final. No se trata solo de un símbolo de reinado, sino de un objeto de deseo que combina arte, tradición y un lujo prácticamente inalcanzable. Desde que se mostró al público, la corona filipina se convirtió en el nuevo centro emocional del certamen, impulsando a las candidatas a elevar su desempeño y a soñar con un trono que ya está siendo considerado un tesoro contemporáneo.
Diseñada por la prestigiosa casa joyera Jewelmer, la corona está elaborada con oro de alta pureza, diamantes tallados con precisión extrema y las célebres perlas doradas del Mar del Sur, una de las gemas orgánicas más raras y valiosas del planeta. Su valor supera los cinco millones de dólares, cifra que la posiciona como una de las coronas más costosas en toda la historia del Miss Universe. Sin embargo, su atractivo va más allá del precio: su energía, su concepto artístico y la mística de sus materiales han generado una especie de fascinación colectiva entre reinas, expertos y fanáticos.
El diseño está inspirado en la luz infinita que se expande desde el océano, un homenaje a la naturaleza filipina, a la fuerza del mar y al brillo que simboliza el renacimiento. Sus líneas ondulantes evocan movimiento, poder y continuidad, elementos que coinciden con la narrativa de muchas candidatas este año. La corona no sólo representa belleza, también representa evolución, resiliencia y la capacidad de irradiar luz propia incluso en escenarios de alta competencia.
Detrás de la pieza hay meses de trabajo artesanal que fusionan técnicas tradicionales con ingeniería moderna. Los artesanos filipinos de Jewelmer fueron seleccionados por su precisión y experiencia en el tratamiento de perlas, convirtiendo cada detalle de la corona en una expresión de identidad cultural. Así, Lumière de l’Infini no es simplemente un accesorio, sino un manifiesto que celebra la artesanía local y al mismo tiempo reafirma el papel de Filipinas como epicentro de lujo y creatividad en la industria de la joyería.
Con información de: Heraldo









