En las últimas horas se conoció la historia de Pablo Cánepa, un ciudadano uruguayo de 39 años que fue el primer hombre en recibir eutan@sia en Uruguay y la segunda persona que obtuvo una muÊrte digna en el país suramericano, donde se aprobó una ley al respecto, en 2025.

La información sobre el deceso fue confirmada por su hermano, Eduardo Cánepa, quien afirmó que su pariente «se fue rodeado de familia y amigos» y que el equipo médico que lo atendió «se comportó de forma muy humana y profesional», recoge El País.

Utilizando las redes sociales del ahora f@llecido, el pariente le dedicó unas palabras: “Rodeado del amor de su familia y amigos, Pablo partió ayer de este mundo. Se despidió con el humor que lo caracteriza hasta sus últimos minutos. Lo vamos a extrañar mucho”.

El proceso de muÊrtË digna es posible en Uruguay tras la aprobación de la Ley N° 20.431, en octubre de 2025 y reglamentada mediante el Decreto N° 76/026 en abril de este año.

Una enfermed@d de gÔlpe

En un mensaje poco antes de mÔrir, el diseñador gráfico expresó que ya no tenía esperanzas. «La tuve clara desde el principio, me imaginaba que no tenía cura», según Despertar Entrerriano.

Conforme al relato de su madre, entrevistada hace un año, su hijo le habría hecho una petición desesperada: «¡Mamá, me quiero mÔrir! ¡Mamá, déjame mÔrir!», refiere El Observador. Ya en ese momento recibía cuidados paliativos esperando su decÊso.

Cánepa, un diseñador gráfico, fue impulsor del instrumento legal, luego de padecer un tr@storno neurológico que le impidió la movilidad. Esta enfermed@d poco frecuente es conocida como ataxi@ cerebelosa idiopática, que causa daño en el cerebelo.

Si bien perdió la movilidad de casi todo su cuerpo, mantenía intactas sus capacidades cognitivas, por lo que participó en la discusión del instrumento legal aprobado el año pasado.

Al relatar cómo comenzó su enfermed@d, Cánepa afirmó que empezó a tener mareos y que al ir a un hospital le manifestaron que pudiera haber tenido un âCV. «Fue gradual y rápido», dijo,

En pocos meses, necesitó ser asistido por sus cuidadores y perdió su independencia, por lo que requería ayuda para alimentarse, asearse, moverse y hablar, recoge Montevideo.

En las enfermed@des raras ocurre la llamada odise@ diagnóstica, que vivió Cánepa, debido a que a pesar de ir a médicos de Uruguay, Argentina y EE.UU., no se pudieron conocer las causas del trastornô que padecía.

Con información de: Agencias

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