El funcionamiento del cuerpo humano está regido por ritmos biológicos diarios, conocidos como ritmos circadianos, que influyen en múltiples procesos fisiológicos: desde el estado de alerta, la presión arterial y la digestión, hasta la eficacia de un medicamento.

La cronobiología, disciplina que estudia esta relación entre el tiempo y los procesos internos, ofrece herramientas para personalizar el cuidado de la salud y mejorar la calidad de vida.

Especialistas como Fernando Botto, cardiólogo del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, y Daniel Cardinali, profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, coinciden en que conocer el reloj biológico de cada persona puede optimizar tratamientos, reducir riesgÖs y mejorar el rendimiento físico y mental.

Mañana: el cuerpo se activa

Al despertar, el sistema nervioso autónomo libera cortisÖl y adrenalina, lo que provoca un aumento natural de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, además de elevar los niveles de glucosÄ e insulinä.

Esta activación es necesaria para enfrentar el día, pero en personas con factores de riesgö cardiovascular mal controlados, puede aumentar la probabilidad de eventos como infartös o accidentës cerebrovasculares, sobre todo entre las 6:00 y las 10:00 a. m.

Ejercicio y alimentación

El ejercicio aeróbico, aunque beneficioso a cualquier hora, se adapta mejor a los ritmos internos en la mañana, lo que podría potenciar sus efectos cardiovasculares.

Del mismo modo, los expertos recomiendan consumir la mayor cantidad de calorías en las primeras horas del día para mejorar el metabolismo y favorecer la pérdida de peso.

Tarde: descenso de la alerta y actividad metabólica

Hacia las 2 de la tarde, muchas personas experimentan una baja natural en la alerta, independiente de si han comido o no.

Esta sensación responde a mecanismos del ritmo circadiano y a señales digestivas transmitidas al cerebro. La presión arterial y la frecuencia cardíaca disminuyen, y el cuerpo entra en una fase de anabolismo, donde comienza a almacenar energía.

Según la especialista en nutrición Mónica Katz, las personas con antecedentes de desórdenes alimentarios o hambre acumulada pueden beneficiarse de comidas frecuentes y planificadas, adaptadas a su comportamiento alimentario individual.

Noche: el cuerpo debe prepararse para descansar

Durante la noche, se espera una reducción de entre 10 y 20 % en la presión arterial. Cuando esto no ocurre, se considera un indicador de alteración del ritmo circadiano, con consecuencias como mayor riesgö de diabetës, obesidäd, alteraciones cognitivas y enfermedädes cardiovasculares, especialmente en personas que trabajan de noche.

En cuanto al sueño, lo ideal para los adultos es dormir entre 6 y 8 horas en un horario regular. Dormir las mismas horas pero en distintos momentos del día no ofrece los mismos beneficios, ya que el organismo está diseñado para dormir de noche y mantenerse activo de día.

Con información De: Noticias Venevisión

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