La oficina del sheriff de Clearwater, Florida, confirmó que la investigación sobre la muërte de la leyenda de la lucha libre, Hulk Hogan, ocurrida hace un mes, sigue abierta. A pesar de que la causa inicial se atribuyó a un paro cardíacø, las autoridades ahora investigan la posibilidad de una mala präxis médica. La nueva línea surge tras el testimonio de un terapeuta ocupacional que estaba con Hogan en el momento de su fallecimiento y que aseguró que el nervio frénico del atleta había sido “cortado” durante una cirugíä reciente.
Según la nueva información, el cirujano que operó a Hogan podría haber dañado el nervio frénico, que controla los movimientos del diafragma y la respiración. Este dato ha sido clave para que los investigadores evalúen el caso, el cual ha sido catalogado como una “muërte inesperada”. La familia del luchador, incluido su hijo Nick y su hija Brooke, ha estado en constante comunicación con las autoridades, quienes agradecen la cooperación.
Un registro del médico forense indicó que el ex luchador padecía leucemia, un diagnóstico que su hija, Brooke Hogan, ha desmentido categóricamente. En declaraciones a los medios, Brooke expresó su desconcierto ante la falta de una autopsia y cuestionó cómo un cáncër no fue detectado en los análisis de sangre previos a la cirugía cardíaca de su padre. «Me parece una tontería que no se le hiciera una autopsia y que la leucëmia surgiera de repente», afirmó la hija de la leyenda de la WWE.
Un allegado a Hulk Hogan confirmó que, aunque el luchador se había sometido a una importante cirugía cardíacä en junio, se estaba recuperando favorablemente. «Hulk se encontraba bien. No estuvo cerca de la muërte», aseguró la fuente a US Weekly. A pesar de su reciente operación, los seres queridos de Hogan no creen que esta haya sido la causa de su deceso.
Con información de: Cultura Ocio









