Aunque a simple vista el mar pueda parecer tranquilo, existe un fenómeno que acecha en silencio y no debe subestimarse: el mar de fondo. Se trata de un oleaje largo, uniforme y constante que puede recorrer cientos de kilómetros sin perder fuerza, y que suele llegar a las costas sin previo aviso.

Este fenómeno es provocado por vientos intensos de tormentas lejanas, muchas veces a miles de kilómetros de distancia. A diferencia del oleaje habitual generado por el viento local, el mar de fondo nace en aguas profundas, cuando esas tormentas transfieren su energía al mar abierto.

En el Pacífico mexicano, este fenómeno puede presentarse durante todo el año, pero es más frecuente entre mayo y noviembre, coincidiendo con la temporada de ciclones. Aunque no siempre representa peligro a simple vista, puede causar corrientes fuertes, oleaje elevado y repentino, e incluso provocar erosión costera, daños en embarcaciones pequeñas y riesgos para bañistas y surfistas.

Las autoridades de Protección Civil y Capitanías de Puerto suelen emitir alertas cuando hay condiciones para su desarrollo. Por ello, es importante mantenerse informado, evitar actividades acuáticas cuando se presenten avisos, y respetar las señales de precaución en playas.

El mar de fondo es un recordatorio de que el mar nunca está del todo en calma, incluso cuando lo parece.

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