El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, situó idealmente en 2027 la realización de procesos electorales en Venezuela, aunque evitó confirmar de manera categórica que los comicios se concreten antes de que concluya el período presidencial de Donald Trump.
El funcionario estadounidense puntualizó que la convocatoria formal a las urnas está supeditada al cumplimiento de una serie de reformas institucionales previas. Entre estas prioridades normativas y estructurales destacan la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la reestructuración del Consejo Nacional Electoral (CNE), el abordaje de la deuda externa y la reforma de los organismos de seguridad.
Respecto a la agenda institucional inmediata, Rubio confía en que las conversaciones promovidas por Washington entre la administración venezolana y sectores de la oposición permitan acordar la reestructuración del TSJ a mediados de diciembre. Asimismo, anticipó que las delegaciones negociadoras prevén reunirse en los próximos días para definir el nombramiento de los nuevos integrantes del ente rector electoral.
En el plano financiero, el jefe de la diplomacia norteamericana calificó la deuda soberana de Venezuela calculada en más de 200.000 millones de dólares como un asunto crítico que requiere atención prioritaria para encaminar la recuperación económica y atraer inversión extranjera. Las afirmaciones del secretario de Estado se producen tras el respaldo brindado por la administración Trump a la hoja de ruta suscrita entre el gobierno y un sector de la oposición para la renovación de los poderes públicos.
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