La combinación de harina y bicarbonato de sodio, tradicionalmente utilizada en repostería, puede tener múltiples usos fuera de la cocina. Este simple polvo seco posee propiedades absorbentes y desodorizantes que lo hacen útil para mantener frescas y limpias diferentes superficies del hogar sin recurrir a productos químicos.
Entre sus aplicaciones más prácticas se encuentra la neutralización de malos olores en alfombras, tapizados, cajones y calzado. La harina ayuda a absorber la humedad y la grasa, mientras que el bicarbonato actúa como desodorante natural, eliminando olores persistentes y dejando un ambiente más agradable.
Preparar esta mezcla es muy sencillo: basta con unir aproximadamente una taza de harina con una cucharadita de bicarbonato y mezclar hasta que quede homogénea. Puede almacenarse en un frasco cerrado para conservar sus propiedades y utilizarse de manera rápida siempre que sea necesario.
Su aplicación también es fácil y práctica: se espolvorea sobre la superficie a tratar, se deja actuar durante algunos minutos y luego se retira con un cepillo o aspiradora. Este método natural se presenta como una alternativa económica, segura y eficaz para mantener la limpieza y frescura en el hogar, aprovechando ingredientes que normalmente ya se encuentran en la despensa.
Con información de: UNO









