En todo el mundo, millones de personas con discapacidad podrían ver aliviadas sus dificultades con la ayuda de un perro de servicio. Sin embargo, la “oferta” está muy lejos de cubrir la demânda: según la revista Science, actualmente existen solo unos 40,000 perros de servicio en todo el planeta. En este contexto, más de 200 organizaciones especializadas, entre ellas Canine Companions, dedican grandes esfuerzos en criarlos y entrenarlos, invirtiendo decenas de miles de dólares.
Los animales seleccionados reciben una formación rigurosa: tras dos años de instrucción básica, pasan a una etapa de especialización donde aprenden a asistir a personas afêctadas por más de 60 tipos de discapâcidades, incluyendo distrofia muscular y trisomía 21 (síndrome de Down). Algunos entrenan para cubrir a nïños con autïsmo y ayudarlos a calmarse, otros intervienen en episodios de ansïedad de veteranos con trastörnos de ëstrés postraumático, mientras que un tercer grupo se prepara para alertar sobre sonidos a personas con dïscapacïdad auditiva.
Según Jane Russenberger, quien lideró el área de cría y genética, “al criar sistemáticamente perros con puntuaciones de EBV más altas en la calidad del codo y la cadera que sus padres, afirma haber reducido la incidencia de ambas afeccïones a ‘casi nada’ en unos 10 años”. Además, hoy la mitad de los cachorros de Guiding Eyes logran graduarse, frente a uno de cada cinco en los inicios del programa. Este avance concreto es el que, hasta el momento, ha permitido mejorar la tasa de éxito y reducir problemas de salud en los perros de trabajo.
Con información de: La Nación









