La icónica Fontana di Trevi, una obra maestra barroca y un imán para turistas de todo el mundo, no solo es un símbolo de belleza y tradición, sino también un motor de caridad. Cada año, millones de visitantes lanzan monedas a sus aguas, sumando una cantidad asombrosa que supera el millón y medio de euros.
Esta costumbre, arraigada en la creencia de asegurar un regreso a la Ciudad Eterna, va más allá de un simple deseo personal, contribuyendo significativamente a causas benéficas. La recolección de estas monedas es un proceso meticuloso y bien organizado. Dos veces por semana, trabajadores especializados de la empresa de servicios públicos ACEA, en presencia de la policía municipal, barren las monedas con escobas de largo alcance y las aspiran con mangueras especiales.
No solo se encuentran monedas; ocasionalmente, también se hallan joyas, dentaduras postizas e incluso objetos inusuales como cordones umbilicales, lo que añade un toque peculiar a la tarea. Una vez recolectadas, las monedas son transportadas a una ubicación secreta para su limpieza, secado y clasificación por divisa.
El destino de este tesoro sumergido es la Caritas de Roma, la rama local de la conocida organización benéfica católica. Durante más de 15 años, un acuerdo con el Ayuntamiento de Roma ha permitido a Caritas utilizar estos fondos para una amplia gama de actividades caritativas. Este dinero es crucial para financiar proyectos vitales, como bancos de alimentos, comedores sociales y diversos programas de bienestar que asisten a las familias y personas más necesitadas en la capital italiana.
Así, los deseos de los turistas lanzados a la Fontana di Trevi se transforman en ayuda tangible para la comunidad. Lo que comienza como una tradición personal se convierte en un acto colectivo de generosidad que apoya a los menos afortunados, demostrando cómo el encanto histórico de Roma se entrelaza con un profundo sentido de solidaridad social.
Con informaciones de: EuropaPress









