Una investigación publicada en Frontiers in Psychology sugiere que la manicura y pedicura no solo embellecen, sino que también aportan bienestar emocional. Lejos de ser un lujo superficial, este hábito puede convertirse en un refugio personal para manejar el ëstrés y reconectar con uno mismo.

La psicóloga clínica Leslie Albornoz lo define como un “escenario seguro”: un momento íntimo en el cual relajarse, expresarse a través del color y reconectarse con el presente. Muchas personas, sin saberlo, utilizan este gesto como una forma de gestión emocional.

Sin embargo, este tipo de cuidado no sustituye la terapia profesional, aunque si funciona como un valioso complemento en procesos de autoconocimiento y bienestar personal.

Con información de: Terra

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