Las calles de Lima y diversas regiones del país fueron escenario de multitudinarias movilizaciones encabezadas por la juventud trabajadora y sectores sindicales, evidenciando un creciente descontento hacia la gestión de la presidenta Keiko Fujimori. La jornada registró intensos enfrentamientøs con las fuerzas de seguridad en las cercanías del Congreso y el centro de la capital.
La indignación social se incrementó tras la solicitud del Ejecutivo de facultades legislativas autónomas por 120 días en materia tributaria, laboral y estatal. Esta ola de protestas da continuidad a los paros regionales iniciados en Loreto y Ucayali a causa del encarecimiento del costo de vida y el deteriorø del bienestar colectivo.
Durante las marchas, la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú presentó el Pliego Nacional de Reclamos 2027, exigiendo aumentos salariales, mejores condiciones de seguridad y la reducción de la jornada laboral de 48 a 44 horas semanales sin afectación de sueldos. A estas peticiones se sumó el rechazo al alza de combustibles y la crisis del sistema público de salud.
Las plataformas y organizaciones sociales anunciaron que mantendrán las acciones en las calles para frenar reformas que atenten contra la estabilidad laboral y los derechos de la clase trabajadora.
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