Formado como programador autodidacta, invirtió años en mejorar su currículum para postular a un programa de alcance global. Tras egresar en 2016 como médico de la Universidad de los Andes, Ignacio Pérez Romero (34) trabajó en mutuales y atendiendo pacientes en policlínicos.
Su papá, cuenta, era programador en el laboratorio Pfizer y le había contagiado su curiosidad por la tecnología. «Y cuando estudiaba Medicina, me entró el interés de meterme en el mundo de la programación», recuerda. Así aprendió a programar de manera autodidacta, sumando cursos en línea de Python, lenguaje de alto nivel para desarrollar aplicaciones en áreas como desarrollo web, ciencia de datos, IA y automatización.

En eso estaba cuando descubrió el programa Biodesign de la Universidad de Stanford, enfocado en la innovación tecnológica aplicada a la medicina. «Era justo lo que buscaba: encontrar un problema en medicina e inventar algo tecnológico para resolverlo. Estaba centrado en software y descubrí que existían otros mecanismos, como dispositivos médicos o medicamentos», indica. Pero al investigar sobre el programa, supo que ganar uno de los 12 cupos anuales sería difícil: prefirió invertir un par de años en mejorar su currículum antes de postular.
Con eso en mente, en 2017 Pérez cursó un diplomado en IA y Deep Learning en la plataforma Udacity: «El concepto de salud digital o informática en salud no era tan conocido en Chile. Yo empezaba a notar problemas que se podían resolver con mis conocimientos de informática». Recuerda un caso concreto: mientras atendía pacientes, vio a una enfermera transcribir datos manualmente de un lado a otro; identificó qué se podía automatizar y con un programa resolvió la tarea. «Desde ese momento, no fue necesario que gastara tantas horas transcribiendo», destaca.

En el hospital donde trabajaba requerían monitorear en tiempo real a los pacientes con cøvid: su ubicación, duración de la enfêrmëdad, gravêdad y si estaban con ventilación mecánica. Pérez desarrolló una herramienta para manejar esta información de forma eficiente: la informática médica aplicada a la atención hospitalaria, recalca, ofrece múltiples opciones para resolver problemas estructurales aún presentes en el sistema de salud, con efectos directos en la calidad del cuidado de los pacientes.
En concreto, se trata de un programa de formación de posgrado para médicos que quieren especializarse aún más en un área específica (por ejemplo, cardiología o cirugía avanzada). Se realiza en hospitales o universidades, bajo la supervisión de expertos, e incluye una intensa práctica clínica y la posibilidad de desarrollar una carrera en investigación o en práctica clínica de alta complejidad. «Aún hay muchos problemas no resueltos que requieren estandarizar procesos», Ignacio Pérez Romero.
Con información de: Lungram









