Marruecos ha puesto sobre la mesa un ambicioso plan de infraestructura que busca transformar la conexión entre continentes: un túnel submarino a través del océano Atlántico que permitiría enlazar directamente con Portugal.
La propuesta contempla la construcción de una especie de “autopista bajo el mar” que conectaría la zona de Tánger, en el norte marroquí, con el Algarve portugués, integrándose además con redes viales estratégicas en Europa.
El proyecto, que se encuentra en fase preliminar, tendría una inversión inicial cercana a los 800 millones de euros y estaría diseñado con dos galerías para circulación en ambos sentidos, además de un corredor técnico destinado a emergencias.
Más allá de la obra en sí, la iniciativa apunta a crear un nuevo corredor logístico entre Europa y África, capaz de impulsar el comercio, reducir tiempos de traslado y fortalecer la cooperación entre ambas regiones.
Sin embargo, el plan enfrenta importantes desafíos técnicos. Expertos advierten sobre riesgos asociados a la presión del agua, filtraciones, actividad sísmica y complejidades en ventilación y seguridad, factores que deberán ser evaluados antes de avanzar.
Hasta ahora no existe una confirmación definitiva sobre su viabilidad, ya que el proyecto depende de estudios geológicos y ambientales que determinarán si una obra de esta magnitud puede ejecutarse sin comprometer la estabilidad del entorno marino.
De concretarse, esta megaconstrucción marcaría un hito en la ingeniería moderna, acercando como nunca antes a Europa y África mediante una conexión directa bajo el Atlántico.
Con información de: AS









