El Metoposaurus algarvensis fue una especie de anfibio prehistórico que habitó la Tierra hace más de 220 millones de años, durante el Periodo Triásico, en lo que actualmente corresponde al sur de Portugal. Este animal formó parte de un grupo extinto de anfibios gigantes conocidos como temnospóndilos, caracterizados por su gran tamaño y su papel como depredadores dominantes en ambientes acuáticos.
Con una longitud que podía superar los dos metros, este anfibio poseía un cráneo ancho, plano y de gran tamaño, equipado con numerosos dientes afilados. Estas características le permitían capturar peces y otras presas con facilidad, lo que lo convertía en uno de los principales cazadores de lagos y ríos de su época.
A diferencia de los anfibios actuales, el Metoposaurus tenía un comportamiento similar al de un cocodrilo. Pasaba la mayor parte del tiempo sumergido, acechando a sus presas, ya que sus extremidades no estaban adaptadas para desplazarse largas distancias en tierra firme. Su anatomía revela una fuerte dependencia del medio acuático.
Los restos fósiles de esta especie fueron hallados en una zona rica en huesos, lo que sugiere que numerosos individuos murieron de forma simultánea, posiblemente debido a la desecación de un lago durante un periodo de cambios climáticos extremos. Este hallazgo permitió a los científicos identificarla como una especie distinta dentro del género Metoposaurus.
El descubrimiento de Metoposaurus algarvensis aporta información clave sobre los ecosistemas previos al dominio de los dinosaurios y demuestra que, en el Triásico, los anfibios gigantes ocuparon un rol fundamental como depredadores en los entornos acuáticos del planeta.
Con información de: CPG









