México vuelve a colocarse en el centro del mapa energético global gracias a su enorme potencial en energía geotérmica, una fuente limpia que se genera a partir del calor interno de la Tierra y que, a diferencia de la solar o la eólica, funciona de manera continua sin depender del clima ni de la hora del día. Este tipo de energía puede producir electricidad las 24 horas, los siete días de la semana, lo que la convierte en una solución estratégica frente a los apagones y la creciente demanda eléctrica.

El país cuenta con una ubicación geológica privilegiada, atravesada por zonas volcánicas y fallas tectónicas que almacenan grandes cantidades de calor subterráneo. Este recurso, aún poco explotado en comparación con su verdadero potencial, podría transformar a México no solo en un país autosuficiente en materia energética, sino también en un proveedor clave de energía limpia a nivel internacional.

El atractivo de la geotermia radica en su estabilidad. Mientras otras energías renovables requieren sistemas de respaldo, esta tecnología ofrece lo que los expertos llaman “energía de base”, es decir, una producción constante y predecible. Por esta razón, grandes economías del mundo observan con atención el desarrollo geotérmico mexicano, especialmente para abastecer industrias de alto consumo eléctrico y centros de datos que no pueden permitirse interrupciones.

Aunque su implementación exige inversiones elevadas y tecnología especializada, la geotermia ofrece una ventaja decisiva a largo plazo: costos operativos estables y una reducción significativa en la dependencia de combustibles fósiles. Además, su impacto ambiental es considerablemente menor frente a las fuentes tradicionales, lo que la alinea con los compromisos globales de reducción de emisiones contaminantes.

Con información de: Cronista

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