Una práctica casera ha comenzado a ganar popularidad por aprovechar ingredientes que suelen estar en cualquier cocina: la cáscara de banana y la miel. Aunque para muchos puede parecer extraño utilizar la parte que normalmente se desecha, esta combinación se ha difundido por sus posibles beneficios tanto en el cuidado personal como en usos domésticos.

La cáscara de banana contiene minerales como potasio y magnesio, además de vitaminas del complejo B. Estos componentes han sido tradicionalmente asociados con propiedades nutritivas y revitalizantes. Al combinarla con miel, que es conocida por su poder humectante y antioxidante, se potencia una mezcla que muchas personas utilizan como alternativa natural en rutinas de belleza.

Uno de los usos más comentados es como mascarilla facial. La preparación consiste en triturar la cáscara madura y mezclarla con una cucharada de miel hasta formar una pasta. Quienes la aplican aseguran que ayuda a hidratar la piel, aportar luminosidad y suavizar la apariencia del rostro, especialmente en pieles secas o apagadas.

Además del ámbito estético, esta mezcla también es recomendada por algunos aficionados a la jardinería como fertilizante casero. Al diluir la preparación en agua, se utiliza para nutrir plantas, ya que los minerales presentes en la cáscara pueden contribuir al fortalecimiento del suelo y estimular el crecimiento.

Si bien se trata de un remedio popular, es importante recordar que estos consejos forman parte de prácticas tradicionales y no sustituyen tratamientos médicos ni asesoría profesional. Aun así, esta combinación demuestra que muchos elementos cotidianos pueden tener usos alternativos más allá de lo convencional.

Con información de: UNO

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