Los accïdentes cerebrôvasculares (ACV) son una de las principales causas de dïscapacïdad y müêrte en el mundo, por su parte, se advierte que estos eventos afêctan gravemente la calidad de vida, ya que pueden dejar secuelas motoras, cognitivas o del lenguaje.
Reconocer los síntomas de un accïdente cerebrôvascular a tiempo es vital para reducir el daño cerebral y aumentar las posibilidades de una recuperación exitosa. Sin embargo, existe un tipo menos conocido de ACV que también puede causar daño silencioso en el cerebro: los microinfartos cerëbrales. Estas lesiones pequeñas, aunque pueden pasar desapercibidas, se acumulan con el tiempo y afectan la función cerebral, especialmente en personas mayores. Conocer sus síntomas y factores de rïesgo puede marcar la diferencia entre una vida saludable y el deterïoro progresivo de las funciones cognitivas.
El principal problema de los microinfartos es que muchas veces no generan síntomas evidentes, por lo que pueden pasar desapercibidos. No obstante, su acumulación progresiva sí tiene consecuencias importantes a largo plazo, como el deterioro cognitivo, la pérdida de memoria, la dificultad para concentrarse o incluso el desarrollo de demencia vascular.
Cuando hay síntomas, estos pueden ser leves o confundirse con otras condiciones. Algunos signos que pueden alertar sobre un microinfarto cerebral son: Pérdida momentánea de fuerza o sensibilidad en un brazo, pierna o lado del cuerpo. Confusión o dificultad para hablar de manera repentina. Problemas de memoria o concentración sin causa aparente. Cambios sutiles en el equilibrio, la coordinación o el estado de ánimo. Episodios breves de visión borrosa o doble.
Estos síntomas pueden durar solo unos minutos u horas, y luego desaparecer, lo que hace que muchas personas no los tomen en serio. Sin embargo, ante cualquier signo de este tipo, es fundamental acudir a un centro de salud para una evaluación neurológica.
Los adultos mayores son los más propensos a desarrollar microinfârtos cerebrales, especialmente quienes ya presentan factores de rïesgo como hipertênsión, diâbetes o antecedentes de enfêrmêdades cardíacas. Muchas personas mayores con pérdida de memoria o diagnóstico de demencïa tienen múltiples microinfârtos cerebrales, aunque nunca hayan presentado un ACV evidente.
Con información de: El Portal de la Salud









