Decenas de miles de personas se reunieron en el icónico monumento megalítico de Stonehenge, ubicado al suroeste de Inglaterra, para presenciar el solsticio de verano, un evento que coincidió con una intensa ola de calor que elevó las temperaturas hasta los 36°C en el país.
Según datos de English Heritage recogidos por la BBC, alrededor de 25.000 asistentes llegaron en la madrugada para observar el amanecer del solsticio, que ocurrió a las 04:51 hora local (03:51 GMT). La cifra marca un récord de asistencia en la última década, impulsada en parte por el clima excepcionalmente cálido.
Julia Richardson, directora de operaciones de Stonehenge, destacó que no se habían registrado tantos visitantes desde hace años.
Un fenómeno astronómico milenario
Construido alrededor del 2.500 a.C., el círculo de piedras de Stonehenge está alineado con los movimientos del sol, lo que permite un espectáculo luminoso único durante los solsticios. En el solsticio de verano, el sol emerge tras la «Piedra del Talón», ubicada al noroeste del monumento, y sus primeros rayos atraviesan el centro del círculo.
Jennifer Wexler, comisaria prehistórica de English Heritage, explicó que las antiguas comunidades agrícolas que erigieron Stonehenge lo usaban como un calendario astronómico para determinar los ciclos de siembra y cosecha.
«Sin embargo, Stonehenge fue mucho más que un calendario. El solsticio de invierno y de verano pudieron también haber servido en muchas ocasiones para homenajear a los muertos o alabar a deidades relacionadas con el sol», señaló Wexler.
El evento, transmitido en directo por YouTube, atrajo tanto a visitantes locales como internacionales, quienes, pese al calor, celebraron con música, danzas y rituales en uno de los sitios arqueológicos más enigmáticos del mundo.
Con información de Unión Radio









