Hay mañanas en las que ni el mejor café puede borrar las huellas de una noche corta. Las bolsas y ojerąs aparecen como un recordatorio implacable de que el descanso no siempre está de nuestra parte. Sin embargo, el maquillaje tiene sus propios «superpoderes», y con las técnicas adecuadas, es posible transformar una mirada cansada en un rostro radiante y fresco en cuestión de minutos.

Las bolsas y ojerąs son una consecuencia natural de falta de descanso, retención de líquidos, genética o ëstrés. Aunque no se pueden eliminar de forma mágica, sí se pueden camuflar con inteligencia. El maquillaje no tapa, corrige la luz y la sombra, consiguiendo que la mirada parezca más descansada.

Primer truco, combinar dos tonos de corrector, primero, aplica uno con subtono melocotón o un pre-corrector para neutralizar el color morado y, después, uno apenas medio tono más claro que tu piel para iluminar. Difumina a toques con una esponja húmeda hasta integrarlo completamente. Este contraste corrige sin sobrecargar y deja un acabado fresco, uniforme y de aspecto descansado. En lugar de extender el corrector en toda la ojera, traza una pequeña línea ascendente desde debajo. El resultado es una mirada más abierta y juvenil, ideal para los días en los que la falta de sueño quiere hacerse notar más de la cuenta.

Si las ojerąs no son demasiado oscuras, mezcla una gota de iluminador liquido con tu corrector habitual y aplica el cóctel con pequeños toques. La combinación refleja la luz de forma sutil y da ese brillo saludable que rejuvënece instantáneamente. Es la opción perfecta para quienes prefieren un acabado fresco, sin capas ni pesâdez, logrando ese efecto “buena cara” que parece natural pero tiene truco. Un buen iluminador, polvo translúcido o sombras de ojos hacen el resto, logrando un acabado profesional y natural que resiste el paso de las horas.

Con información de: El Tiempo

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