Activar el modo avión antes de cargar nuestro teléfono es un consejo que circula por redes y foros, pero ¿realmente aporta algo positivo o es solo una leyenda urbana digital? El concepto parte de la idea de que al desconectar las conexiones inalámbricas , como llamadas, datos móviles o WiFi, el dispositivo reduce su consumo energético y, por tanto, carga más rápido o con menos desgaste. Sin embargo, la explicación es más compleja.
En términos técnicos, poner el móvil en modo avión limita la actividad del chip de radio que gestiona las conexiones externas, lo que reduce algunos procesos secundarios de transmisión de datos. Eso puede significar un leve alivio en el uso de batería y calor generado durante la carga, especialmente si el móvil está en servicio activo durante ese momento (por ejemplo, recibiendo notificaciones constantes). Pero el impacto real en la velocidad de carga o en la prolongación de la vida útil de la batería sigue siendo sujeto de debate entre expertos.
Algunos fabricantes y técnicos argumentan que el efecto es casi marginal hoy en día, porque los sistemas operativos modernos regulan internamente el consumo cuando el teléfono está enchufado, por ejemplo, limitando tareas en segundo plano, haciendo que el modo avión aporte poca diferencia perceptible para la mayoría de los usuarios. En cambio, podría ser útil en situaciones particulares, como cargar en lugares con señal débil o cuando el móvil está sometido a calor: al reducir las conexiones inalámbricas, se reduce también la emisión de calor extra que se suma al proceso de carga.
Al final, activar el modo avión antes de conectar el cargador no está de más y puede tener un pequeño efecto positivo en condiciones específicas, pero no es una panacea para alargar baterías ni acelerar mucho la carga. Para muchos usuarios, basta con seguir buenas prácticas: usar cargadores certificados, evitar ambientes calurosos y no cargar el móvil al 100 % constantemente.
Con información de: El Economista









