En una tarde histórica que quedará grabada en mundo del fútbol, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, entregaron la Copa Mundial de 2026 a una selección española pletórica.
Bajo el ocaso del estadio de Nueva York/Nueva Jersey, el equipo dirigido por Luis de la Fuente alzó el ansiado trofeo de oro ante la mirada de 80.000 espectadores. El palco de honor contó con una notable presencia institucional, encabezada por los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía, además del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. El capitán de la Roja, Rodri Hernández, fue el encargado de recibir el trofeo de manos de Trump, quien saludó efusivamente a los campeones y permaneció en primera línea hasta el momento exacto en que el confeti cubrió a los futbolistas, quienes terminaron celebrando y bailando en el podio junto a la familia real.
El desenlace del torneo más largo y multitudinario de la historia que congregó a 48 naciones a lo largo de 45 días y 104 compromisos consagró a una España implacable que apenas encajó un gol en toda la competición. La gloria se selló gracias a un agónico gol de Ferran Torres al inicio del segundo tiempo de la prórroga, sepultando las aspiraciones de una Argentina que batalló con diez hombres desde el minuto 93 por expulsión.
Los instantes finales del chöque estuvieron marcados por la alta tensión, desatándose una tangana sobre el césped tras un fuerte agarrón del centrocampista albiceleste Leandro Paredes sobre el juvenil español Gavi. Minutos antes de la premiación, la entrada de Trump e Infantino al terreno de juego quienes ingresaron escoltados por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Mark Carney fue recibida con un sonoro abucheo por parte del estadio, una reprobación que se extendió cuando ambos condecoraron al cuerpo arbitral, señalado previamente por anularle dos goles al cuadro ibérico durante el tiempo regular.
La ceremonia de clausura también estuvo inundada de mística y reconocimientos individuales. El legendario Sergio Ramos, héroe de la gesta de Sudáfrica 2010, fue el encargado de trasladar el trofeo hacia el escenario entre gestos de complicidad con sus compatriotas. En el apartado de galardones, el central español Pau Cubarsí se adjudicó el premio al Mejor Jugador Joven del torneo, mientras que el guardameta Unai Simón recibió el Guante de Oro de manos del mandatario canadiense Mark Carney. El momento cumbre de las distinciones individuales llegó cuando Rodri Hernández fue proclamado oficialmente como el MVP del Mundial, recibiendo el trofeo de manos de Claudia Sheinbaum ante la mirada cariacontecida de Lionel Messi. El astro rosarino no solo se despidió de las citas mundialistas sin poder retener el título, sino que tampoco logró rebasar al francés Kylian Mbappé en la tabla de máximos artilleros del certamen, cerrando así una velada de contrastes en territorio norteamericano.
Con información de Globovision.









