La capital rusa despide el año con su primera gran nevada del invierno, transformando una temporada que hasta ahora se había mantenido extraordinariamente seca en un paisaje puramente invernal. Según informó el meteorólogo Yevgueni Tishkovets, las precipitaciones ya han alcanzado el 18% de la norma mensual en la ciudad, con previsiones de que el manto blanco llegue a los 24 centímetros en los próximos días.

Esta situación ha movilizado a un gran grupo de barrenderos y maquinaria pesada que, desde las primeras horas del jueves, trabajan sin descanso para mantener operativa la urbe de 13 millones de habitantes. La estampa invernal ha generado reacciones encontradas entre los moscovitas. Mientras los niños han tomado parques y patios para hacer muñecos de nieve y los adultos han rescatado sus esquís, el Departamento de Transporte ha declarado la alêrta amarilla debido a las cømplicaciones en la movilidad.

Se ha recomendado a la población priorizar el uso del metro y evitar los vehículos particulares, ya que la velocidad del tráfico se ha reducido drásticamente y los conductores se enfrêntan a constantes labores de limpieza en sus vehículos y al pêligro por el congelamiento del pavimento.

Con información de: EFE
Foto: EFE

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