El Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) desarrolló “NeuroRacing”, un proyecto pionero que combina neurociencia, informática y robótica, logrando que un vehículo se mueva con solo alcanzar un profundo estado de relajación mental.
Este avance, que parece sacado de la ciencia ficción, ya es una realidad en Argentina y abre nuevas puertas a la comunicación directa entre el cerebro y las máquinas. NeuroRacing es un proyecto innovador del Laboratorio del Sueño y la Memoria del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Fue desarrollado por Yohann Corfdir, un ingeniero informático especializado en ciencia de datos y becario doctoral del ITBA.
El objetivo central de su trabajo es traducir la actividad cerebral humana, específicamente las ondas que se producen en estados de meditación o relajación, en comandos que una máquina pueda interpretar. Este desarrollo se logra sin necesidad de manos en un teclado ni controles remotos, solo una persona sentada, conectada a una computadora mediante electrodos en la cabeza, capaz de hacer avanzar un auto de juguete.
Es importante destacar que el sistema no funciona a partir de una orden consciente como “quiero que el auto se mueva”. En cambio, detecta cuando la persona alcanza un estado de relajación profunda. Si el cerebro está lo suficientemente tranquilo, el auto avanza; si no, permanece quieto. De hecho, cuando el auto comienza a moverse, la emoción generada puede romper el estado de calma requerido, haciendo que el vehículo se frene.
A pesar de su sofisticación, el proyecto fue concebido con una idea inclusiva: acercar la ciencia a todo tipo de personas. Corfdir asegura que cualquiera puede lograrlo con un poco de paciencia, sin necesidad de ser un experto en meditación. Si bien quienes ya practican técnicas de relajación suelen obtener resultados más rápidos, el sistema está calibrado para responder a señales cerebrales alcanzables sin entrenamiento avanzado.
Actualmente, NeuroRacing utiliza un robot pequeño, ideal para pruebas controladas en el laboratorio. Sin embargo, el objetivo final del proyecto no es crear autos más grandes o robots que se muevan con la mente. El verdadero valor de esta tecnología radica en lo que demuestra: la posibilidad de establecer una comunicación directa entre la actividad cerebral y dispositivos externos.
Con información de: TN









