La búsqueda de atajos para no leer no es algo nuevo ni exclusivo de las generaciones actuales. Los estudiantes siempre han encontrado formas de esquivar los libros y salir del paso en trabajos o exámenes. Con la llegada de la IA, no leer es aún más fácil.
Basta una búsqueda en redes sociales para encontrar decenas de publicaciones con recomendaciones de aplicaciones, webs o herramientas de IA que “prometen” a quienes las usen no necesitar a abrir el libro. Bajo títulos como “¿Te cuesta leer libros por falta de tiempo? ¡Te comparto 4 IA que leen por ti (y mejoran tu comprensión)!”, se dan a conocer herramientas que resumen cualquier texto o libro, y que también son capaces de crear a partir de ellos mapas mentales, presentaciones, vídeos o incluso podcast (por si no tienes tiempo ni para leer los resúmenes).
En estas mismas plataformas los jóvenes expresan el alivio que sienten al no necesitar leer cuando no quieren hacerlo. La IA se ha convertido en un accesorio más en nuestro día a día, en una herramienta de la que echamos mano para cada vez más cosas. Hemos comprobado su potencial resolviendo operaciones o programando, pero también redactando y resumiendo textos. De ahí surge una pregunta: si la inteligencia artificial puede escribir, resumir y hasta contarnos historias.
Docentes como Sánchez advierten que recurrir a la IA para leer, resumir o redactar en lugar de hacerlo uno mismo especialmente en edades tempranas, puede frenar el desarrollo de habilidades fundamentales como la comprensión lectora, la escritura o la capacidad de análisis. Sánchez ve problemático que “no adquieran ciertas competencias”, que “no hagan esfuerzos, que no cometan errores y por ello no sean capaces de solventarlos”.
Con información de: La Nación









