La NASA oficializó este martes la selección de los cuatro astronautas que conformarán la tripulación de la misión Artemis III, programada para el año 2027. El equipo estará liderado por el comandante Randy Bresnik, excomandante de la Estación Espacial Internacional, junto al piloto italiano Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Italiana. Completan la tripulación los especialistas de misión Andre Douglas, ingeniero, y Frank Rubio, médico de aviación de origen salvadoreño, quienes asumirán el reto de validar las tecnologías esenciales para el programa espacial.
El anuncio se realizó en el Centro Espacial Johnson en Houston, contando con la participación de directivos de la NASA y representantes de las firmas privadas Blue Origin y SpaceX. Concebida como la última gran prueba antes del descenso lunar, Artemis III tendrá una duración aproximada de dos semanas —cuatro días más que la reciente Artemis II— y operará en la órbita terrestre para ensayar los acoplamientos de la nave Orion con los módulos de aterrizaje de ambas compañías. El objetivo de este despliegue es mitigar riësgos críticös y garantizar que Estados Unidos concrete el regreso a la superficie lunar antes que China.
A pesar del optimismo institucional, la presentación ocurre en un momento complejo, apenas dos semanas después de que un cohete de Blue Origin explotara durante una prueba de motores en Florida, provocando severos daños materiales. Aunque Jeremy Parsons, responsable adjunto del programa Luna-Marte, admitió que persisten interrogantes sobre el impacto de esta anomalía, ratificó la plena confianza de la NASA en que los plazos se cumplirán. Por su parte, la empresa de Jeff Bezos confirmó que sus fábricas operan en turnos de 24 horas para subsanar los contratiempos.
De culminar con éxito los objetivos de validación tecnológica y soporte vital de Artemis III, la NASA mantiene la ruta trazada para que su sucesora, la misión Artemis IV planificada para 2028, marque el retorno definitivo de los seres humanos a la superficie de la Luna. Este hito no se repite desde la emblemática misión Apolo 17 en 1972. La estrategia final busca consolidar una presencia humana sostenible en el satélite que sirva, a largo plazo, como trampolín para la futura exploración de Marte.
Con información de Globovisión









