Investigaciones en psicología revelan que, en muchas relaciones, uno de los miembros supera la ruptura con mayor rapidez debido a diferencias en el apego emocional, la preparación previa para el fin del vínculo o su estilo de afrontamiento.

Según expertos, quien toma la decisión de terminar suele procesar el duelo antes de comunicarlo, mientras que la otra persona enfrenta el impacto de forma repentina, quedando emocionalmente expuesta y con más dificultades para soltar.

Además, factores como la autoestima, el soporte social y la historia personal influyen en la forma de sanar. La ciencia confirma que el dölør tras una separación no es igual para todos, y que olvidar rápido no siempre significa haber amado menos, sino haberlo abordado de forma distinta.

Con información de: Psychology Today

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