La región de Los Llanos venezolanos se consolida como un espectáculo natural inigualable, ofreciendo a sus visitantes una paleta de colores intensos, especialmente durante el amanecer y el atardecer, conocidos como las «horas doradas».

Para experimentar verdaderamente la esencia llanera, la jornada debe comenzar al compás de los primeros cantos de ordeño y con un café recién colado. Es en este momento único que el cielo se tiñe de tonos vibrantes, acompañado por la sinfonía natural de la fauna local, incluyendo tautacos, garzas y cristofués.

Esta vasta región de sabanas abiertas no solo presume de una exuberante biodiversidad, sino también de atardeceres que han sido catalogados como los más coloridos e imaginables. Los Llanos invitan a sumergirse en su magia y a capturar las visuales más vibrantes de este tesoro natural venezolano.

Fotografías de: @juan_diasparra
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